Duda diagnóstica
Cuando es necesario estudiar la lesión completa o parte de ella para confirmar el diagnóstico.
La extirpación de una lesión cutánea puede realizarse para confirmar un diagnóstico, tratar una lesión benigna o maligna, aliviar molestias o resolver un problema funcional. La técnica depende del tipo de lesión, su profundidad, ubicación y del resultado que se necesita obtener.
Significa retirar quirúrgicamente una lesión de la piel, completa o parcialmente, mediante una técnica seleccionada para ese diagnóstico y localización.
En algunos casos el objetivo principal es terapéutico —retirar una lesión que causa molestias o que necesita tratamiento— y en otros es diagnóstico, porque el tejido debe analizarse al microscopio.
Cuando es necesario estudiar la lesión completa o parte de ella para confirmar el diagnóstico.
Lesiones que se irritan, sangran con el roce o interfieren con ropa, afeitado, calzado u otras actividades.
Una lesión que aumenta de tamaño, cambia de apariencia o desarrolla síntomas puede requerir extirpación o biopsia.
Algunos cánceres de piel se tratan mediante extirpación con márgenes definidos según el tipo y el riesgo del tumor.
Cuando la lesión dificulta movimiento, higiene, visión, apoyo, uso de calzado u otra función.
Algunas lesiones benignas pueden retirarse por motivos estéticos después de confirmar que la técnica es adecuada y explicar la cicatriz esperada.
Nevos que requieren evaluación diagnóstica o extirpación por cambios, traumatismo recurrente, síntomas o una indicación estética seleccionada.
Quistes epidermoides, pilares y otras lesiones quísticas pueden requerir tratamiento cuando crecen, se inflaman, se rompen, recurren o producen molestias.
Tumores benignos de tejido graso que pueden observarse o extirparse según tamaño, crecimiento, síntomas, profundidad, localización y certeza diagnóstica.
Fibromas blandos, dermatofibromas y otros crecimientos benignos pueden tratarse cuando producen molestias, traumatismo recurrente, duda diagnóstica o una indicación estética seleccionada.
Lesiones de riesgo que pueden requerir biopsia, histopatología o extirpación cuando existe duda diagnóstica o sospecha de progresión.
La cirugía es un tratamiento principal para muchos carcinomas basocelulares, carcinomas espinocelulares y melanomas localizados. La técnica depende del diagnóstico, riesgo, márgenes, profundidad y localización.
Antes de una extirpación se revisa la historia de la lesión, su evolución, localización, tamaño, profundidad aparente y características clínicas.
Dependiendo del caso puede utilizarse dermatoscopía o realizarse primero una biopsia. También se revisan medicamentos, alergias, antecedentes de sangrado y tendencia a cicatrices hipertróficas o queloides.
La lesión se retira con bisturí siguiendo una forma que facilite el cierre con suturas y distribuya mejor la tensión.
Se retira la lesión completa junto con el margen necesario según su diagnóstico.
Puede utilizarse en lesiones superficiales o elevadas seleccionadas cuando la profundidad diagnóstica lo permite.
En lesiones específicas puede utilizarse un instrumento de curetaje, solo o combinado con otras técnicas.
Después de retirar la lesión, los bordes pueden aproximarse con suturas superficiales y, cuando es necesario, profundas.
Defectos mayores o localizados en zonas especiales pueden requerir colgajos, injertos u otras técnicas reconstructivas.
Cuando existe duda diagnóstica, sospecha tumoral o necesidad de confirmar el tipo exacto de lesión, la pieza quirúrgica se envía al laboratorio para análisis histopatológico.
El informe puede describir el diagnóstico, profundidad, características microscópicas y, en ciertos casos, el estado de los márgenes quirúrgicos.
Toda extirpación que atraviesa la dermis puede dejar una cicatriz. Su apariencia depende de la localización, tamaño de la lesión, tensión del cierre, técnica utilizada y forma individual de cicatrizar.
La cicatriz suele cambiar durante meses: inicialmente puede verse roja, rosada, firme o elevada y posteriormente va madurando.
Puede ocurrir durante o después del procedimiento; generalmente se controla con medidas locales.
Es poco frecuente, pero puede presentarse y requerir tratamiento.
La apariencia final depende de la técnica, la zona y la respuesta individual de cicatrización.
Puede ocurrir si existe tensión excesiva, traumatismo, infección u otros factores.
Puede existir adormecimiento o sensibilidad alterada temporal o, con menor frecuencia, persistente.
Algunas lesiones pueden reaparecer dependiendo del diagnóstico, técnica y características biológicas.
No. Muchas lesiones benignas solo necesitan observación. La indicación depende del diagnóstico, síntomas, cambios y objetivos del paciente.
Generalmente se utiliza anestesia local. La aplicación puede producir ardor breve y luego la zona queda insensible durante el procedimiento.
No. Depende de la técnica y profundidad. Las extirpaciones completas con bisturí suelen cerrarse con suturas; algunas resecciones superficiales no.
Muchas personas pueden hacerlo, pero depende de la zona operada, tamaño del procedimiento y tipo de trabajo.
No en todos los casos, pero cuando existe duda diagnóstica o sospecha tumoral suele enviarse a histopatología.
Depende del diagnóstico y de si la lesión fue retirada completamente. Algunas lesiones tienen riesgo de recurrencia.
Sí. En zonas faciales se planifican cuidadosamente orientación de la cicatriz, función y necesidad reconstructiva.
Ante sangrado que no cede con presión, dolor en aumento, fiebre, secreción, apertura de la herida o enrojecimiento progresivo.
Dermatóloga y cirujana dermatóloga de IDDA. La elección de la técnica quirúrgica depende del diagnóstico, tamaño, profundidad, localización y necesidad de conservar tejido para estudio histopatológico.
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La consulta permite confirmar qué tipo de lesión es, si conviene retirarla y cuál técnica ofrece el mejor equilibrio entre diagnóstico, tratamiento y cicatrización.