Lunar que cambia o genera duda
Primero debe evaluarse. Si la extirpación se utiliza para diagnóstico, la técnica debe preservar tejido suficiente para histopatología.
No todo lunar necesita retirarse. Cuando la extirpación está indicada por cambios, traumatismo recurrente, síntomas, incertidumbre diagnóstica o una razón estética seleccionada, la técnica debe planificarse para obtener tejido adecuado para histopatología y una cicatriz lo más favorable posible.
La mayoría de los lunares son benignos y no necesitan cirugía. La extirpación se considera cuando existe una razón clínica o diagnóstica concreta, cuando el lunar se traumatiza repetidamente o cuando el paciente desea retirarlo por una razón estética después de valorar la cicatriz esperable.
Antes de operar, el dermatólogo debe definir si la lesión parece compatible con un nevo benigno o si requiere una evaluación diagnóstica más cuidadosa.
Primero debe evaluarse. Si la extirpación se utiliza para diagnóstico, la técnica debe preservar tejido suficiente para histopatología.
Lesiones que se enganchan, se irritan o sangran por roce pueden valorarse para extirpación.
Algunos nevos benignos prominentes pueden retirarse si la anatomía y el resultado cicatricial esperado lo permiten.
Puede considerarse cuando el diagnóstico es compatible con benignidad y el paciente comprende que toda cirugía deja una cicatriz.
Antes de decidir una extirpación se revisan la historia del lunar, cambios recientes, síntomas, localización y antecedentes personales o familiares relevantes.
La dermatoscopía permite evaluar patrones que no son visibles a simple vista. Si la lesión parece sospechosa, la prioridad deja de ser estética y pasa a ser diagnóstica.
Cuando existen cambios clínicos o dermatoscópicos que hacen necesario analizar el tejido.
Lunares que se cortan al afeitarse, se enganchan con ropa, collares o sostén, o se irritan de forma recurrente.
Un nevo que sangra sin traumatismo claro, duele, pica de forma persistente o cambia debe evaluarse antes de atribuir el síntoma a benignidad.
Lesiones que interfieren con visión, higiene, movimiento o actividades cotidianas.
Un cambio progresivo de tamaño o forma puede justificar evaluación diagnóstica y, según el caso, extirpación.
Un lunar benigno puede retirarse por estética después de discutir técnica, cicatriz esperada y posibilidad de cambio de pigmentación.
Un lunar estable, clínicamente benigno y sin síntomas puede simplemente observarse. Retirar todos los nevos “por prevención” no es necesario.
También debe valorarse si la cicatriz esperada sería más visible o problemática que el propio lunar, especialmente en hombros, tórax, espalda o personas con tendencia a cicatrices hipertróficas o queloides.
Se retira todo el nevo con bisturí y se cierra la herida. Es útil cuando se necesita evaluar toda la lesión y su profundidad.
Puede utilizarse en nevos elevados que tienen características clínicas benignas seleccionadas. La profundidad y el diagnóstico esperado determinan si esta técnica es apropiada.
En lesiones pequeñas seleccionadas puede utilizarse un punch para obtener un cilindro de piel y cerrar con una o pocas suturas.
En zonas como cara, nariz, labios, párpados u orejas puede ser necesario planificar el cierre con especial cuidado.
Cuando se retira un lunar por duda diagnóstica o porque se necesita confirmar su naturaleza, la pieza se envía a estudio histopatológico.
El patólogo analiza el tipo de nevo, arquitectura celular y cualquier característica atípica. Si el diagnóstico resulta ser melanoma u otra lesión distinta a la esperada, el informe orienta los siguientes pasos.
La cicatriz depende de la técnica, tamaño del lunar, localización, tensión de la piel y forma individual de cicatrizar.
Una escisión con sutura suele dejar una línea más larga que el diámetro original del lunar porque el cierre se diseña para evitar pliegues y distribuir la tensión.
Un shave puede dejar una marca circular, cambio de pigmentación o, en algunos casos, persistencia o recurrencia parcial del nevo.
No. La mayoría son benignos y no requieren cirugía.
No. Extirpar un lunar no lo transforma en cáncer. Cuando existe sospecha, retirarlo permite estudiarlo al microscopio.
Sí, puede considerarse si se irrita o traumatiza de forma repetida, después de confirmar que la técnica es apropiada.
Sí. La planificación considera diagnóstico, orientación de la cicatriz y estructuras anatómicas cercanas.
Puede quedar pigmento residual o recurrir parcialmente si la técnica no retira toda la profundidad de las células del nevo.
No existe una técnica mejor para todos los casos. Depende de la forma del nevo, profundidad, localización y necesidad de análisis histológico.
No. La presencia de pelo no es por sí sola una indicación de cirugía ni confirma benignidad.
Si es nuevo, cambia, sangra sin causa clara, tiene varios colores, bordes irregulares o se ve distinto a los demás, primero debe evaluarse con criterio diagnóstico.
Dermatóloga y cirujana dermatóloga de IDDA. La decisión de retirar un nevo debe integrar diagnóstico, dermatoscopía cuando está indicada, técnica quirúrgica y expectativa de cicatriz.
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Primero definimos si el nevo es clínicamente benigno, si necesita dermatoscopía o estudio histológico y cuál técnica ofrece el mejor equilibrio entre diagnóstico, tratamiento y cicatriz.