Carcinoma basocelular
Es el tipo más frecuente. Suele crecer lentamente y raramente produce metástasis, pero puede destruir tejido local si no se trata.
“Cáncer de piel” no es una sola enfermedad. Existen varios tipos con comportamiento, apariencia y riesgo diferentes. Los más frecuentes son el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas; el melanoma es menos frecuente, pero tiene mayor capacidad de diseminarse.
El cáncer de piel aparece cuando determinadas células cutáneas comienzan a crecer de manera descontrolada. El tipo de tumor depende de la célula de origen.
Los cánceres cutáneos más frecuentes se originan en queratinocitos —como el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas—, mientras que el melanoma se origina en melanocitos.
Es el tipo más frecuente. Suele crecer lentamente y raramente produce metástasis, pero puede destruir tejido local si no se trata.
También llamado carcinoma de células escamosas. Puede crecer con mayor rapidez y algunos casos tienen capacidad de diseminarse.
Menos frecuente que los carcinomas de queratinocitos, pero más agresivo por su capacidad de invadir y diseminarse.
Incluyen carcinoma de Merkel, carcinoma sebáceo, dermatofibrosarcoma protuberans y otros tumores raros.
Se origina en células basales de la epidermis y aparece con frecuencia en zonas expuestas al sol, como cara, cuero cabelludo, cuello y orejas.
Puede verse como una pápula o nódulo brillante o perlado, una placa rosada, una lesión que forma costra o una herida que sangra y vuelve a aparecer.
Su crecimiento suele ser lento y la metástasis es muy infrecuente. Sin embargo, puede invadir profundamente y afectar estructuras vecinas si se retrasa el tratamiento.
Se origina en queratinocitos más superficiales y puede aparecer en piel con daño solar acumulado, cicatrices crónicas u otras áreas de riesgo.
Puede presentarse como una placa roja y escamosa, una lesión dura, una protuberancia que crece o una úlcera persistente.
Algunos carcinomas espinocelulares tienen mayor riesgo de recurrencia o metástasis, especialmente según tamaño, profundidad, localización y características histológicas.
El melanoma se origina en melanocitos, las células que producen pigmento. Puede aparecer sobre piel aparentemente normal o desarrollarse en un lunar preexistente.
La regla ABCDE —asimetría, bordes, color, diámetro y evolución— ayuda a reconocer señales de alerta, pero no todos los melanomas cumplen todos esos criterios.
La profundidad del melanoma es uno de los factores más importantes para definir pronóstico y tratamiento, por lo que la detección temprana es especialmente relevante.
Tumor neuroendocrino poco frecuente pero agresivo, que suele presentarse como un nódulo de crecimiento rápido.
Tumor poco frecuente de glándulas sebáceas; puede aparecer alrededor de los párpados u otras zonas.
Sarcoma cutáneo raro de crecimiento generalmente lento, con tendencia a recurrencia local si no se extirpa adecuadamente.
Existen linfomas cutáneos, sarcomas y tumores anexiales poco frecuentes que requieren diagnóstico histopatológico y manejo especializado.
Se evalúa apariencia, evolución, síntomas y antecedentes.
Permite observar estructuras que no son visibles a simple vista.
Se obtiene una muestra parcial o completa cuando es necesario confirmar el diagnóstico.
El análisis microscópico determina el tipo de tumor y orienta el tratamiento.
Es una de las estrategias principales para muchos cánceres de piel localizados.
La escisión quirúrgica puede indicarse en lesiones seleccionadas según el tipo de tumor, localización, tamaño y resultado histopatológico.
Algunas lesiones superficiales o precancerosas pueden tratarse con medicamentos tópicos o procedimientos destructivos.
Melanomas avanzados y otros tumores de mayor riesgo pueden requerir oncología, cirugía, radioterapia o tratamiento sistémico.
El carcinoma basocelular es el más frecuente.
El melanoma tiene mayor capacidad de invadir y diseminarse, aunque algunos carcinomas espinocelulares también pueden ser agresivos.
No. Muchos carcinomas aparecen como placas, costras, nódulos o heridas persistentes.
Sí. El cáncer de piel puede aparecer en cualquier tono de piel.
No. Es una lesión precancerosa que puede evolucionar a carcinoma de células escamosas en algunos casos.
Cuando existe sospecha de cáncer de piel, el diagnóstico definitivo suele requerir estudio histopatológico del tejido.
No. El tratamiento depende del tipo, profundidad, localización y riesgo.
Sí. Haber tenido un cáncer de piel aumenta el riesgo de desarrollar nuevas lesiones.
Dermatóloga y cirujana dermatóloga de IDDA. La evaluación de lesiones sospechosas integra examen clínico, dermatoscopía, biopsia cuando está indicada y correlación histopatológica.
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