Carcinoma basocelular
La escisión se planifica según riesgo, localización, tamaño, bordes y si el tumor es primario o recurrente.
La cirugía es uno de los tratamientos principales para muchos cánceres de piel localizados. El objetivo no es simplemente retirar lo visible, sino eliminar el tumor con una planificación adecuada, enviar la pieza a estudio histopatológico y reparar la zona preservando función y anatomía siempre que sea posible.
Para muchos carcinomas basocelulares, carcinomas espinocelulares y melanomas localizados, la cirugía permite retirar el tumor completo y ofrece una alta probabilidad de control cuando se selecciona correctamente la técnica.
El plan quirúrgico depende del diagnóstico histológico, tamaño, profundidad, localización, definición de los bordes, si el tumor es nuevo o recurrente y de otros factores de riesgo.
En la mayoría de los cánceres de piel, una biopsia establece el diagnóstico antes de planificar la cirugía definitiva. El informe puede identificar el tipo de tumor y características que modifican el tratamiento.
En una lesión sospechosa de melanoma, cuando es técnicamente posible, suele buscarse una biopsia que permita evaluar adecuadamente la profundidad del tumor. La cirugía definitiva se planifica después de conocer el diagnóstico y el espesor histológico.
La escisión se planifica según riesgo, localización, tamaño, bordes y si el tumor es primario o recurrente.
La profundidad, diferenciación, localización, inmunosupresión y otras características de riesgo influyen en el plan quirúrgico.
La cirugía definitiva se planifica después de la biopsia diagnóstica y depende especialmente del espesor de Breslow y la estadificación.
Se marca el tumor y el margen planificado, se utiliza anestesia local en muchos procedimientos ambulatorios y se retira la lesión junto con una franja de piel aparentemente sana alrededor y una profundidad adecuada.
La pieza se orienta y se envía al laboratorio para estudio histopatológico. El cierre puede realizarse inmediatamente cuando el procedimiento y el plan oncológico lo permiten.
Es la distancia de piel aparentemente sana que se incluye alrededor del tumor visible al planificar la cirugía.
Es lo que el patólogo observa al microscopio en los bordes y la profundidad de la pieza extirpada.
Significa que no se identifican células tumorales en el borde evaluado de la muestra.
Significa que hay tumor alcanzando el borde de la pieza. Esto suele indicar que queda enfermedad y que se necesita tratamiento adicional.
Permite confirmar melanoma y determinar características como el espesor de Breslow, que influyen en la cirugía definitiva.
Una vez conocido el diagnóstico, se retira piel adicional alrededor del sitio del melanoma. La amplitud se establece según grosor tumoral, localización y guías clínicas.
En melanomas con suficiente espesor o determinadas características de riesgo puede considerarse una biopsia del ganglio centinela para evaluar extensión microscópica a los ganglios. Esto requiere planificación coordinada antes de la cirugía definitiva.
Melanomas de mayor riesgo o con enfermedad ganglionar o metastásica requieren coordinación con oncología, cirugía oncológica u otros especialistas según la etapa.
La pieza quirúrgica se analiza al microscopio. El informe confirma el diagnóstico y puede describir subtipo, profundidad, diferenciación, invasión de estructuras, ulceración u otras características según el tumor.
También informa el estado de los márgenes. Un margen positivo generalmente requiere tratamiento adicional. Un margen cercano no significa necesariamente lo mismo que un margen positivo; su importancia depende del tipo de cáncer y del riesgo.
Los bordes se aproximan con suturas cuando existe suficiente movilidad de la piel y el defecto lo permite.
Determinadas heridas pueden dejarse cicatrizar gradualmente sin cierre inmediato.
Se moviliza piel vecina para cerrar un defecto preservando anatomía, función y contornos.
Se utiliza piel de otra zona cuando el cierre directo o un colgajo no son la mejor alternativa.
Un cáncer que vuelve después de tratamiento puede tener bordes menos previsibles y mayor riesgo.
Cuando no es fácil reconocer el límite clínico, puede ser útil una técnica con control más completo de márgenes o una estrategia quirúrgica más amplia.
Párpados, nariz, labios, orejas, manos y otras áreas funcionales pueden requerir planificación especializada.
Invasión profunda, perineural, vascular, muscular u ósea modifica el riesgo y el tratamiento.
Algunos cánceres de piel, especialmente el espinocelular, pueden comportarse de forma más agresiva en pacientes inmunosuprimidos.
Cuando existe extensión más allá de la piel, el tratamiento deja de ser exclusivamente dermatológico y requiere un equipo oncológico.
Después del tratamiento se revisan la cicatriz, el informe histopatológico y la necesidad de controles posteriores. La frecuencia depende del tipo de tumor, riesgo de recurrencia y antecedentes del paciente.
Una persona que ya ha tenido cáncer de piel tiene mayor probabilidad de desarrollar otro cáncer cutáneo, por lo que la vigilancia de toda la piel y la fotoprotección siguen siendo importantes.
No. La cirugía es un tratamiento principal para muchos tumores localizados, pero la elección depende del tipo de cáncer, etapa, localización, riesgo y condiciones del paciente.
Significa que en los bordes evaluados de la pieza no se identifican células tumorales. Es uno de los elementos utilizados para determinar si la extirpación fue completa.
Generalmente se necesita tratamiento adicional, como una nueva extirpación u otra estrategia según el tumor y la localización.
A veces una biopsia puede retirar todo el tumor visible, pero eso no significa automáticamente que el tratamiento definitivo esté completo. El diagnóstico y los márgenes determinan si se necesita cirugía adicional.
Toda cirugía deja algún grado de cicatriz. La reconstrucción busca preservar función y obtener el mejor resultado posible sin comprometer el control del cáncer.
Después de confirmar melanoma se planifica una escisión amplia basada en el espesor de Breslow y otros factores. En casos seleccionados también puede considerarse biopsia de ganglio centinela y manejo multidisciplinario.
Dermatóloga y cirujana dermatóloga de IDDA. La cirugía de cáncer de piel debe planificarse a partir del diagnóstico histológico, factores de riesgo, márgenes necesarios, localización anatómica y estrategia reconstructiva.
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La evaluación permite revisar el diagnóstico, definir si la cirugía es el tratamiento adecuado y planificar márgenes, estudio histopatológico y reconstrucción según el caso.