Onicomicosis (hongos en las uñas)
Infección por hongos que puede producir engrosamiento, cambio de color, fragilidad, desprendimiento y acumulación de material debajo de la uña.
Los cambios en las uñas pueden deberse a hongos, inflamación, traumatismos, enfermedades de la piel o alteraciones sistémicas. Un diagnóstico dermatológico correcto es importante porque no toda uña amarilla, gruesa, frágil o deformada es una infección por hongos.
Las enfermedades ungueales afectan la lámina de la uña, la piel que la rodea, la matriz donde se forma o el lecho ungueal que se encuentra debajo. Pueden modificar el color, grosor, superficie, crecimiento o adherencia de la uña.
Algunas alteraciones son locales y benignas; otras pueden ser manifestaciones de psoriasis, infecciones, traumatismos repetidos o enfermedades generales.
Estas son algunas de las causas más frecuentes de consulta dermatológica por uñas.
Infección por hongos que puede producir engrosamiento, cambio de color, fragilidad, desprendimiento y acumulación de material debajo de la uña.
Inflamación del tejido que rodea la uña. Puede ser aguda, con dolor y pus, o crónica, especialmente cuando existe exposición repetida a humedad e irritantes.
El borde de la uña se introduce en la piel, causando dolor, inflamación y en ocasiones infección secundaria, con mayor frecuencia en los pies.
Puede causar pequeños hoyuelos, manchas, engrosamiento, desprendimiento y cambios debajo de la uña. Puede presentarse con o sin lesiones cutáneas evidentes.
Las uñas pueden volverse quebradizas, rugosas, engrosadas o deformadas por traumatismos, dermatitis, enfermedades inflamatorias y otros factores.
Es una banda o pigmentación marrón o negra en la uña. Muchas causas son benignas, pero algunas requieren evaluación para descartar una lesión de la matriz ungueal.
El mismo cambio visible puede tener diferentes causas, por eso el contexto clínico importa.
Hongos, bacterias y algunos virus pueden afectar la uña o los tejidos que la rodean.
Calzado ajustado, golpes, manicuras agresivas, deportes y presión constante pueden deformar la lámina ungueal.
Psoriasis, dermatitis, liquen plano y otras enfermedades inflamatorias pueden producir cambios ungueales característicos.
Algunas enfermedades generales, deficiencias y medicamentos pueden alterar el crecimiento, forma o color de las uñas.
El dermatólogo valora tanto la apariencia como la velocidad de cambio, el número de uñas afectadas y los síntomas asociados.
El diagnóstico comienza con la inspección de las uñas de manos y pies, la piel circundante y otras áreas del cuerpo. También se revisan antecedentes de traumatismos, medicamentos, psoriasis, diabetes, trabajo con humedad y tratamientos previos.
Cuando se sospecha onicomicosis, puede ser necesario tomar material de la uña para examen microscópico, cultivo u otras pruebas antes de indicar tratamiento oral. En lesiones pigmentadas, la dermatoscopia ungueal puede aportar información importante.
El tratamiento depende del diagnóstico. No existe un medicamento único que funcione para todas las alteraciones ungueales.
La onicomicosis puede tratarse con medicamentos tópicos u orales según el número de uñas afectadas, grosor y extensión. El tratamiento suele requerir varios meses.
La paroniquia puede requerir medidas locales, control de humedad, tratamiento antimicrobiano o drenaje cuando existe una colección de pus.
Los casos leves pueden responder a cuidados conservadores; los casos recurrentes o complicados pueden requerir un procedimiento sobre el borde ungueal o la matriz.
Puede incluir tratamientos tópicos, infiltraciones o tratamientos sistémicos según la severidad y si existe enfermedad en piel o articulaciones.
Conviene evaluar los cambios ungueales persistentes, dolorosos o progresivos, especialmente cuando afectan una sola uña de forma diferente a las demás.
Una rutina sencilla ayuda a reducir traumatismos, humedad excesiva e irritación.
Evita cortar demasiado las esquinas de las uñas de los pies y no retires agresivamente la cutícula.
Cambia medias húmedas, seca bien entre los dedos y utiliza calzado ventilado si tienes tendencia a infecciones por hongos.
Limar en exceso, retirar cutículas profundamente o usar instrumentos no esterilizados puede favorecer inflamación e infección.
Alicates, limas y cortaúñas deben mantenerse limpios y no compartirse cuando existe una infección conocida.
No. Psoriasis, traumatismos, envejecimiento, medicamentos y otras distrofias pueden producir cambios similares.
Según el caso, el dermatólogo puede tomar una muestra de la uña para examen microscópico, cultivo u otra prueba antes de iniciar tratamiento sistémico.
El tratamiento puede durar meses y la apariencia normal tarda más porque la uña debe crecer nuevamente.
Sí. Algunas personas presentan psoriasis ungueal con pocas o ninguna lesión visible en la piel.
No. Los traumatismos son frecuentes, pero pigmentaciones persistentes o cambiantes deben evaluarse para descartar otras causas.
No. Los casos leves pueden mejorar con medidas conservadoras; los recurrentes o complicados pueden requerir un procedimiento.
No es necesario retirar profundamente la cutícula. Esta actúa como una barrera que protege la zona donde nace la uña.
Sí, algunas enfermedades sistémicas pueden producir cambios ungueales, aunque la mayoría de las alteraciones tienen causas locales o dermatológicas.
Las uñas pueden cambiar como parte de enfermedades cutáneas o por infecciones y traumatismos.
Dermatóloga y cirujana dermatóloga de IDDA. Su práctica integra dermatología clínica, dermatología estética y procedimientos dermatológicos.
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Contenido educativo. No sustituye una evaluación, diagnóstico o tratamiento médico individual.
Una evaluación dermatológica puede determinar si se trata de hongos, inflamación, trauma u otra enfermedad y orientar el tratamiento correcto.