Predisposición genética
En algunas familias existen varios miembros afectados, lo que sugiere un componente hereditario en una parte de los pacientes.
La hidradenitis supurativa, conocida popularmente como golondrinos y también llamada acné inversa, es una enfermedad inflamatoria crónica que produce nódulos dolorosos, abscesos, túneles bajo la piel y cicatrices en zonas de roce como axilas, ingles, región glútea y debajo de los senos.
La hidradenitis supurativa (HS) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta los folículos pilosos, especialmente en áreas donde la piel se roza. Puede comenzar con bultos profundos y dolorosos que se repiten en el mismo lugar.
Con el tiempo, algunos abscesos pueden abrirse y drenar. En casos persistentes pueden formarse túneles bajo la piel —también llamados trayectos o fístulas— y cicatrices.
La causa exacta no se conoce por completo. Se considera una enfermedad inflamatoria compleja en la que intervienen obstrucción folicular, predisposición genética, actividad inmunológica y factores individuales.
En algunas familias existen varios miembros afectados, lo que sugiere un componente hereditario en una parte de los pacientes.
La enfermedad suele comenzar después de la pubertad y puede variar con etapas hormonales, aunque las hormonas no son la única causa.
El tabaquismo se asocia con mayor frecuencia y severidad de HS. Dejar de fumar puede formar parte del manejo general cuando aplica.
El exceso de peso puede aumentar roce, humedad e inflamación en pliegues. No es la causa única de la enfermedad y la HS también aparece en personas delgadas.
La hidradenitis supurativa tiende a aparecer en áreas de pliegue, roce y oclusión. Una persona puede tener una o varias zonas afectadas.
Es una de las localizaciones clásicas. Puede haber nódulos, abscesos recurrentes, drenaje y cicatrices.
Puede afectar pliegues inguinales y áreas vecinas de roce, causando dolor importante al caminar o hacer ejercicio.
Puede presentarse alrededor de los glúteos y pliegues próximos, a veces con lesiones profundas o recurrentes.
La zona inframamaria puede desarrollar nódulos y abscesos, especialmente donde existe roce y humedad.
La intensidad varía desde brotes ocasionales con uno o dos nódulos hasta enfermedad extensa con túneles, cicatrices y drenaje persistente.
El diagnóstico suele ser clínico. El dermatólogo evalúa el tipo de lesiones, las zonas afectadas y el patrón de recurrencia. No existe una prueba de sangre específica que confirme la enfermedad.
Si una lesión está drenando, puede tomarse una muestra cuando existe sospecha de infección. También pueden evaluarse enfermedades asociadas y el impacto del dolor o las cicatrices en la calidad de vida.
La clasificación de Hurley divide la severidad en tres estadios y se utiliza para describir el daño estructural en una zona afectada.
Nódulos o abscesos recurrentes sin túneles persistentes ni cicatrices extensas.
Lesiones recurrentes con cicatrices y uno o varios túneles, separados por áreas de piel relativamente normal.
Afectación extensa de una región con múltiples túneles interconectados, abscesos y cicatrización importante.
El tratamiento depende de la severidad, la localización, la presencia de túneles o cicatrices y la frecuencia de los brotes. A menudo se combinan varias estrategias.
Una rutina suave, reducción de fricción, manejo de heridas y medidas para aliviar dolor forman parte del cuidado cotidiano.
Según el caso pueden utilizarse tratamientos antimicrobianos, antiinflamatorios u otros medicamentos para reducir actividad de la enfermedad.
En enfermedad moderada o severa existen medicamentos biológicos que actúan sobre vías específicas de inflamación y requieren seguimiento especializado.
Los túneles persistentes y ciertas áreas cicatrizadas pueden requerir procedimientos dermatológicos o cirugía. El simple drenaje de un absceso puede aliviar temporalmente, pero no siempre evita que reaparezca.
Conviene consultar si los “golondrinos” reaparecen, dejan cicatrices, drenan o afectan actividades diarias.
El clima cálido y húmedo puede aumentar sudor y fricción en pliegues. El objetivo es reducir irritación sin caer en rutinas agresivas que dañen la barrera cutánea.
Ropa holgada y transpirable puede disminuir roce en axilas, ingles y otras zonas sensibles.
Cambiar ropa húmeda, secar suavemente los pliegues y mantener una higiene no irritante puede mejorar comodidad.
Presionar lesiones puede aumentar dolor, inflamación y daño de la piel.
Dejar de fumar cuando aplica, abordar peso y metabolismo de forma respetuosa y atender el impacto emocional puede complementar el tratamiento dermatológico.
En República Dominicana y otros países se usa “golondrinos” para describir bultos o abscesos recurrentes, especialmente en axilas e ingles. Cuando estos episodios son recurrentes y tienen el patrón típico, pueden corresponder a hidradenitis supurativa.
No. Aunque también se conoce como acné inversa, la hidradenitis supurativa tiene una biología y un patrón de localización diferentes al acné vulgar.
No. La HS es una enfermedad inflamatoria crónica y no aparece por falta de limpieza.
No. No se transmite por contacto, relaciones sexuales, piscinas ni compartir objetos.
No existe una cura definitiva, pero el tratamiento puede reducir brotes, dolor, drenaje y progresión, y ayudar a prevenir daño permanente.
No. Algunas personas se controlan con tratamiento médico y cuidado de la piel. Los procedimientos se reservan para situaciones seleccionadas, especialmente túneles y enfermedad cicatricial persistente.
No es la causa única. El exceso de peso puede aumentar roce e inflamación y se asocia con mayor severidad en algunas personas, pero la HS también afecta a personas con peso normal.
Indica enfermedad estructural avanzada en una región, con múltiples túneles interconectados y cicatrización extensa. Requiere un plan especializado y con frecuencia tratamiento combinado.
La hidradenitis supurativa puede confundirse con otras enfermedades inflamatorias o infecciosas de la piel.
Dermatóloga y cirujana dermatóloga de IDDA. Su práctica integra dermatología clínica, dermatología estética y procedimientos dermatológicos.
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Contenido educativo. No sustituye una evaluación, diagnóstico o tratamiento médico individual.
Una evaluación dermatológica permite determinar si se trata de hidradenitis supurativa, valorar la severidad y establecer un plan para reducir brotes, dolor y progresión.