Alopecia androgenética
Es una causa muy frecuente de pérdida progresiva de densidad. En hombres puede producir entradas y aclaramiento de la coronilla; en mujeres suele observarse ensanchamiento de la raya o menor densidad central.
Perder más cabello de lo habitual, notar menor densidad o desarrollar zonas sin pelo no significa siempre la misma enfermedad. La evaluación dermatológica busca distinguir entre desprendimiento temporal, alopecia androgenética, alopecia areata, pérdida por tracción y procesos inflamatorios o cicatriciales antes de elegir un tratamiento.
Alopecia es el término médico para la pérdida de cabello. Puede afectar todo el cuero cabelludo, zonas específicas o incluso cejas, pestañas, barba y otras áreas con pelo.
La apariencia por sí sola no siempre identifica la causa. Dos personas con “menos pelo” pueden tener enfermedades completamente diferentes y necesitar tratamientos distintos.
El cabello pasa por ciclos normales de crecimiento y reposo. En determinadas situaciones aumenta temporalmente el número de cabellos que entran en fase de caída; esto puede producir un efluvio telógeno.
Un efluvio puede aparecer semanas o meses después de fiebre alta, enfermedad importante, cirugía, parto, pérdida marcada de peso, dietas restrictivas, cambios hormonales, determinados medicamentos u otros estresores fisiológicos.
En cambio, algunas alopecias producen miniaturización progresiva del folículo o inflamación que puede dañarlo de manera permanente.
Es una causa muy frecuente de pérdida progresiva de densidad. En hombres puede producir entradas y aclaramiento de la coronilla; en mujeres suele observarse ensanchamiento de la raya o menor densidad central.
Aumento difuso del desprendimiento que suele aparecer después de un desencadenante. En muchos casos es reversible cuando el ciclo capilar se normaliza y se corrige la causa cuando es posible.
Enfermedad autoinmune que con frecuencia produce placas redondas u ovaladas sin cabello. Puede afectar también barba, cejas, pestañas u otras zonas.
La tensión repetida por peinados, extensiones o prácticas que tiran del cabello puede producir pérdida progresiva y llegar a ser permanente si continúa durante mucho tiempo.
Grupo de enfermedades inflamatorias en las que el folículo puede destruirse y ser sustituido por cicatriz. El diagnóstico temprano es especialmente importante.
Es posible tener más de una causa al mismo tiempo, por ejemplo alopecia androgenética y un efluvio telógeno superpuesto.
Suele avanzar lentamente con retroceso de la línea frontal, entradas y pérdida de densidad en la coronilla. El tratamiento temprano puede ayudar a frenar la progresión y preservar más cabello.
Puede manifestarse como disminución de volumen, raya central más ancha o adelgazamiento difuso en la parte superior. Otras causas pueden parecerse, por lo que conviene confirmar el diagnóstico antes de tratar.
Cuándo comenzó, si fue brusca o gradual, cuánto cabello se desprende y si la pérdida continúa progresando.
Difuso, frontal, central, coronilla, placas, bordes del cabello u otras distribuciones.
La historia familiar puede orientar en alopecia androgenética y otros trastornos.
Enfermedades recientes, fiebre, cirugía, parto, pérdida de peso, cambios hormonales y tratamientos médicos pueden ser relevantes.
Se revisa densidad, miniaturización, inflamación, descamación, rotura, cicatriz y estado de los orificios foliculares.
Permite ampliar cuero cabelludo y tallos para reconocer patrones que ayudan a diferenciar distintos tipos de alopecia.
No existe un único panel de laboratorio que deba solicitarse a todas las personas con caída del cabello. Los estudios dependen de la historia clínica, el patrón de pérdida y los hallazgos del examen.
En determinados casos pueden considerarse hemograma, hierro o ferritina, función tiroidea u otros análisis. Cuando existe sospecha de alopecia cicatricial, inflamación persistente o incertidumbre diagnóstica, puede ser necesaria una biopsia del cuero cabelludo.
Es uno de los tratamientos más utilizados para alopecia androgenética. Requiere uso constante y los resultados se valoran en meses. Si funciona, suele necesitar continuidad para mantener el beneficio.
En algunos pacientes pueden considerarse medicamentos orales dirigidos al patrón de alopecia. La elección depende de sexo, edad, antecedentes, posibilidad de embarazo, otros medicamentos y riesgos individuales.
En el efluvio telógeno se busca identificar y corregir, cuando es posible, el factor que alteró el ciclo capilar. No todos los casos requieren medicación para “hacer crecer” cabello.
Las alopecias inflamatorias o cicatriciales requieren estrategias específicas para detener la actividad de la enfermedad y proteger los folículos que aún permanecen viables.
Dermatitis, psoriasis, infección, foliculitis u otras condiciones pueden necesitar tratamiento específico además del manejo de la pérdida capilar.
Comparar fotografías estandarizadas ayuda a valorar densidad y respuesta a lo largo de los meses, evitando depender solo de la percepción diaria.
La alopecia areata ocurre cuando el sistema inmunitario ataca los folículos pilosos. Con frecuencia comienza con una o varias placas lisas de pérdida de cabello, aunque puede afectar áreas extensas, barba, cejas o pestañas.
El tratamiento depende de la edad, extensión, duración y áreas afectadas. En casos localizados pueden utilizarse corticosteroides tópicos o infiltrados; en enfermedad extensa existen otras opciones, incluidos tratamientos inmunomoduladores seleccionados.
En las alopecias cicatriciales, la inflamación puede destruir de forma permanente el folículo. Por eso el objetivo principal es identificar la enfermedad y detener su actividad antes de que continúe la pérdida irreversible.
Dolor, ardor, sensibilidad, picor persistente, enrojecimiento alrededor de los folículos, escamas adheridas, pústulas, pérdida de cejas o una superficie lisa sin orificios foliculares son datos que justifican evaluación.
Algunos procedimientos pueden utilizarse como complemento, especialmente en determinados pacientes con alopecia androgenética. La evidencia, la indicación y el protocolo varían según la técnica.
El plasma rico en plaquetas (PRP) puede considerarse en casos seleccionados. También existen dispositivos de luz de baja intensidad y técnicas como microneedling que pueden formar parte de estrategias combinadas.
“Mesoterapia capilar” no describe un único tratamiento: depende de qué sustancia se inyecta, la dosis y la indicación. No debe presentarse como una mezcla universal de vitaminas con beneficio garantizado.
Pérdida localizada o rápida necesita identificar si se trata de alopecia areata, infección u otra causa.
Puede indicar actividad inflamatoria del cuero cabelludo o del folículo.
Estos hallazgos requieren valorar foliculitis, infección y alopecias inflamatorias.
Combinada con retroceso de la línea frontal puede ser una señal importante en determinados tipos de alopecia cicatricial.
La desaparición de los orificios foliculares puede sugerir cicatrización y pérdida permanente.
Fatiga marcada, cambios de peso, alteraciones menstruales u otros síntomas pueden justificar una evaluación médica más amplia.
Existe una pérdida fisiológica diaria, pero contar cabellos tiene limitaciones. Un aumento persistente del desprendimiento, menor densidad, ensanchamiento de la raya o zonas claras son motivos más útiles para consultar.
No. Un efluvio telógeno relacionado con un estresor fisiológico suele ser temporal, aunque puede prolongarse si el desencadenante continúa o existe otra causa superpuesta.
Sí. Existen tratamientos que pueden frenar la progresión y mejorar o mantener densidad en muchos pacientes. La respuesta es variable y suele requerir meses.
No. Puede ser útil en alopecia androgenética y como complemento en determinadas situaciones, pero no sustituye el tratamiento específico de alopecia areata, alopecias cicatriciales u otras causas.
No automáticamente. Los suplementos se indican cuando existe una deficiencia demostrada o una razón clínica para utilizarlos.
No. Es una enfermedad autoinmune y no se transmite de una persona a otra.
Puede ser necesaria cuando se sospecha una alopecia cicatricial o inflamatoria, o cuando la historia, el examen y la tricoscopía no permiten establecer el diagnóstico con suficiente seguridad.
El cabello crece lentamente. Muchos tratamientos necesitan varios meses antes de poder valorar su efecto con fotografías y seguimiento clínico.
Dermatóloga de IDDA. La pérdida capilar debe clasificarse por patrón, actividad, inflamación y posibilidad de cicatrización antes de escoger medicamentos, suplementos o procedimientos.
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Una evaluación dermatológica puede identificar el patrón, determinar si existe inflamación o cicatrización y definir qué tratamientos tienen sentido para tu caso.